Sapo Corredor

El sapo corredor (Epidalea calamita) es otra gran especie europea que se distingue de los demás por su llamativa franja amarilla que recorre el dorso desde su cabeza hasta el extremo posterior del cuerpo. En estos animales los machos pueden crecer hasta casi siete centímetros de largo y las hembras a un tamaño un poco mayor. Estos sapos son fácilmente reconocibles por su piel marrón o verde oliva con marcas grises y rojizas, con los ojos de color amarillo verdoso y veteado de negro.

Sapo corredor

Las patas traseras son proporcionalmente más cortas que las de otros sapos, lo que le permite desplazarse corriendo, lo cual hace que a veces se confunda con un ratón por su rapidez.  De día se esconden en huecos hechos por otros animales o en madrigueras que él mismo excava en la arena o tierra suelta, donde a veces se pueden encontrar varios sapos juntos.  Otra distinguible  característica es que  al sapo corredor macho emite el reclamo más fuerte de todos los sapos europeos: su canto alcanza dos kilómetros  o más.

Alimentación

Los sapos corredores,  después del anochecer dejan sus madrigueras para cazar presas sobre suelo desnudo o vegetación corta. Se alimentan de escarabajos, hormigas, polillas y otros invertebrados.

Hábitat

Habitan en toda Europa Central, desde el oeste de Reino Unido hasta el este de Rusia. Es un sapo más adaptado aún al calor y a la sequía que el sapo verde, el corredor prefiere los suelos sueltos y arenosos, tales como orillas de arena de ríos y arroyos, dunas, eriales, canteras y zonas agrarias pobres en vegetación. Aunque estos anfibios son terrestres, los sapos corredores a menudo se encuentran cerca del mar. Como las del sapo verde, sus larvas toleran salinidades bastante elevadas, pero además son capaces de soportar, si bien durante un tiempo bastante corto, temperaturas de hasta 40 oC.

Reproducción

Los sapos corredores  se reproducen más tarde que la rana común y el sapo común con el apareamiento que se produce en mayo o junio y, a veces, incluso más tarde. La estación de cría es más larga que en la mayoría de los sapos y algunos individuos se aparean más de una vez en el mismo año. Los machos llaman desde estanques poco profundos y expuestos, y sus coros se pueden escuchar a largas distancias. La cópula tiene lugar en estas charcas temporales, las cuales tienen que estar vacías ya que sus renacuajos no pueden competir con éxito con otros renacuajos y son vulnerables a la depredación por parte de invertebrados carnívoros.

Los sapos corredores copulan de noche y la hembra pone varios cordones gelatinosos de huevos, cada uno de hasta 4000 huevos en aguas poco profundas. Estos cordones se enrollan alrededor de los tallos de las cañas y otras plantas acuáticas. Los huevos se convierten en renacuajos en 10 días y sufren la metamorfosis a la forma adulta de cuatro a ocho semanas de nacidos, aunque en condiciones ideales, este proceso ocurre en menos de un mes. Los sapos jóvenes son de tamaño muy pequeño cuando emergen del agua y, a veces, se pueden encontrar debajo de la madera y escombros.