Sapo de Surinam

El pipa de Surinam (Pipa pipa) tiene una forma característica, ya que su cuerpo está muy deprimido dorsoventralmente, y más aún la cabeza, lo cual unido a la coloración del cuerpo, entre marrón y verde oliva, con muchas protuberancias, hace que se parezca mucho a una hoja de árbol seca. El sapo de Surinam es un anfibio nadador por excelencia, con extremidades especializadas, ya que presentan grandes pliegues de piel entre los dedos que le permiten un mejor movimiento en el agua. Este animal que puede medir 20 cm de longitud, durante sus inmersiones, aguanta hasta casi una hora bajo el agua, posiblemente porque pueden tomar el oxígeno a través de su piel.

Sapo de suriname

Alimentación

El sapo de Surinam es considerado un depredador voraz, alimentándose de casi todo lo que encuentra, incluso carroña. Se alimenta de peces pequeños y acuáticos invertebrados, encontrándolos con la punta de sus dedos, los cuales tienen sensibles órganos en forma de estrella en sus puntas. Una vez que detecta a la presa, el sapo de repente abre su amplia boca, chupando agua y sus víctimas.

Hábitat

Los sapos de Surinam viven en las Guayanas y en la Amazona peruana y brasileña. Esta es una especie completamente acuática, que vive en el fondo de charcos fangosos, ríos de lento movimiento, y pantanos, escondidos entre las hojas muertas.

Reproducción

En ésta y en algunas otras especies del género, a pesar de tener costumbres acuáticas, ha desaparecido la fase larvaria externa, ya que del interior de los huevos salen ranitas semejantes a los adultos. En realidad, la fase de renacuajo la pasan en el interior del huevo, pudiendo observarse que poseen branquias externas y una región caudal larga y comprimida durante un período que a veces dura cuatro meses.

Como en las demás especies del género, en el pipa de Surinam es notable la actividad de cortejo del macho, encaminada a situar los huevos en el dorso de la hembra. Tras abrazar a la hembra por las ingles, el macho nada en esta posición durante un rato hasta que ambos se posan en el fondo. A continuación, ambos sexos suben hacia la superficie, giran longitudinalmente sobre sí mismos sin dejar de abrazarse y la hembra pone sus primeros huevos que quedan adheridos al vientre del macho. Acto seguido, ambos animales giran otra vez sobre sí mismos y, sin dejar de abrazar a la hembra, el macho se desliza hacia adelante y fertiliza los huevos

. En el último momento de esta secuencia, macho y hembra se dejan caer al fondo; entonces el macho aprieta los huevos contra el dorso de la hembra, donde se adhieren y se implantan. Esta secuencia se repite sucesivamente hasta que se completa la puesta y todos los huevos han sido adheridos al dorso de la hembra. La implantación de los huevos supone una intensa reorganización de la dermis y la epidermis de dicho dorso; al poco tiempo, los huevos quedan alojados en una especie de cápsula dérmica que se cierra con una pequeña tapa.