Ranita de Darwin

La ranita o sapito de Darwin (Rhinoderma darwinii), fue nombrada así por su mismo descubridor, el naturalista británico Charles Darwin en Chile de 1834, el cual quedó tan maravillado por este singular anuro que no dudo en ponerle su propio apellido.

Especie ranita Darwin

También conocida como ranita Chilena, rana Narigona, sapito Partero o sapito Vaquero esta especie pertenece a la familia Rhinodermatidae. Hasta los años 80 se conocía de la existencia de dos especies de ranitas de Darwin: la Rhinoderma rufum que se presume extinta y la Rhinoderma darwinii que se encuentra en grave peligro de extinción.

Características

La R. darwinii es considerada como uno de los anfibios más pequeños del planeta y en el dimorfismo sexual que los caracteriza, los machos miden hasta 31 mm y las hembras no sobrepasan los 33 mm de longitud. Poseen una anatomía muy peculiar, la cabeza es triangular producto de una protuberancia carnosa, estrecha y puntiaguda que va desde la punta de la nariz hasta la trompa. Sus patas son largas y delgadas. Las traseras tienen una fina membrana entre los tres primeros dedos, excluyendo a los restantes y últimos dos dedos.

Poseen una piel lisa, ligeramente granular y con pliegues laterales glandulares. Su coloración es variable, desde el marrón- café hasta las diferentes tonalidades del verde que son determinadas por las tonalidades predominantes de la vegetación donde se encuentren. La zona del vientre es negro brillante con manchas blancas que llegan hasta las membranas interdigitales de sus patas. El croar de estas especies tiene semejanza al sonido agudo emitido por las aves, caracterizado por un tono muy alto, que reitera con dilatadas pausas entre cada repetición.

Alimentación

Como la mayoría de las ranas,  son carnívoras e insectívoras.  Su alimentación ocurre mayoritariamente por el día y en el suelo donde habitan. Su estrategia de caza es la sorpresa y la emboscada, manteniéndose ocultas e inmóviles entre la vegetación a la espera que pase algún insecto o invertebrado que les quepa en la boca. Su dieta puede incluir hormigas, moscas, mosquitos y gusanos.

Son devoradas por víboras, serpientes y aves, pero como mecanismo de defensa han desarrollado la habilidad de fingirse muertas dándose la vuelta cuando estando en la tierra, y si están cerca de alguna fuente de agua saltan hacia la corriente simulando su muerte flotando en esta sobre su espalda. La táctica de mostrar su vientre se debe a la coloración aposemática que lo caracteriza pues, para su fortuna, en la mayoría de los casos suele ser efectiva para disuadir a depredadores.

Reproducción

Estas ranas presentan una reproducción irregular que puede ser durante todo el año con la particularidad que la incubación de las larvas se realiza entre los meses de diciembre a marzo.  El cortejo comienza cuando el macho canta para llamar la atención de las hembras en estado fértil y atraerlas a sus dominios. El amplexo es terrestre, tenue y breve. La ovoposición puede ser de hasta 40 huevos que tienen una longitud de 4 mm de diámetro, los cuales, al ser fecundados, quedan bajo la completa protección del macho, representando un excelente ejemplo de neomelia dentro de todas las especies de ranas. Los embriones dan las primeras señales de vida de los 10 a los 14 días luego de puestos y es en ese momento que los machos los introducen en sus bocas, depositándose en los sacos vocales y permaneciendo ahí durante toda su metamorfosis. Las larvas se alimentan de una sustancia rica en nutrientes que segrega el padre producida por su propio organismo. Una vez pasados de 50 a 70 días promedio que dura la metamorfosis, salen del saco vocal mediante la regurgitación con una talla de 1 cm de longitud.

Hábitat o distribución

Es endémica de los bosques templados y húmedos de Chile, concentrándose en la isla de Chiloé y desde la ciudad de Concepción hasta Aysén. Se distribuyen también en la zona limítrofe con Argentina, específicamente en las provincias de Neuquén y la de Río Negro, en los Parques Nacionales de Lanín y Nahuel Huapi respectivamente.

Habitan en altitudes de hasta 1800 metros sobre el nivel del mar, hallándose en zonas de vegetación o hojarascas húmedas o con estratos arbóreos que se encuentren cercanos a cursos de agua como ciénagas o arroyos.

Estado de conservación

La rana chilena ha experimentado en las últimas tres décadas una notable y preocupante disminución de su población, llegando a ser clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como especie en peligro de extinción.

El cambio climático, la deforestación de árboles autóctonos de sus hábitats naturales, la erupción del volcán Puyehue-Cordón Caulle y la pandemia global de la quitridiomicosis son las causas fundamentales que están provocando la completa desaparición de esta especie.

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